Sin prisas nuestros niños construyen su mundo interior.

Algunos defensores de la crianza respetuosa nos plantean que la separación entre la marde (o cuidador/a primario) y el bebé en realidad se da de manera natural hacia los 6 años y no a los 2-3 años.

Es curioso, pues antes de que el presescolar fuera obligatorio, el sistema educativo aceptaba a los pequeños a los 7 años cumplidos en el sector privado, y en los espacios oficiales a los 6. ¿Sería a caso que antes se tuviera más consciencia de la importancia de estar en casa hasta que los chicos/as estuvieran listos?....quién sabe..

Lo que sí me parece muy rebelador, es que las cosas han cambiado. ¿Qué ha sucedido ?

Me parece que tiene una estrecha relación con el desarrollo de la economía del mundo, con la transformación de los roles que la mujer ha tenido -ya por desición o por necesidad- y con la construcción de un discurso que hace énfasis en la necesidad de que los pequeños "socialicen".

La socialización más trascendente es la que se da en casa. Los y las pequeñas durante los primeros años necesitan más que nada de la fortaleza y seguridad que brinda el vínculo de apego que solo con la madre o figura maternante pueden construir y desarrollar, pues será éste el que nutra el deseo de querer, poder y saber estar con las personas.

Para relacionarme con los otros, debo primero -como niño/a- construir y vivir el significado de lo que es ESTAR emocionalmente contenido, acompañado, confortado y protegido.

Sin prisas nuestros niños construyen su mundo interior.

Construyendo Alternativas

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