Hablar de niñez con amor

Hablar de niñez con amor es hablar de adultos que sanan en el trayecto de ser padres y que van conociendo cuáles son las áreas que debe mejorar para dar lo mejor de sí a sus hijos. Adultos que también fueron niños que alguna vez no se sintieron tan amados y que llevan consigo la mochila de la duda ante el amor que el mundo le puede ofrecer. Adultos que desconfían en las relaciones de afecto porque han aprendido que para poder tener amor hay que “ganárselo”.

 

Hablar de una cultura de buenos tratos entre las personas es hablar también de cómo aprendemos a expresar con humildad que nos confundimos como personas y que por ello podemos rectificar el camino. Es hablar de reescribir la autoridad y saber que esta se otorga y no se impone. Es hablar de cómo nosotros estamos disponibles para poder ser solidarios y empáticos con las necesidades de nuestros niños modelando de esta manera el cómo poder hacer contacto emocional con los otros.

 

El tuétano del ser humano es el corazón, el afecto y su manera de escribirse desde la piel ya que finalmente ha sido el primer lenguaje con el que nos hemos encontrado a partir del nacimiento biológicamente hablando.

Nuestra piel garba de manera íntima aquellas primeras memorias, y hoy sabemos gracias a la investigación, que dichas memorias marcan la forma de establecer nuestras aproximaciones. Niñez no es destino pero adultez sí es posibilidad de hacer cambios y curar aquello que cuando niños nos dolió.

 

El camino de la libertad afectiva está cerca de nosotros, nuestros niños nos la marcan porque son ellos los que nos invitan –por amor y motivación de especie para poder heredar más salud- a repensarnos y reescribirnos ya que desde nuestra naturaleza animal sabemos que dependen de nosotros. El pensamiento intuitivo nos lleva  saber que debemos trascender nosotros para que ellos también así lo hagan.

 

Es más fuerte que nuestra razón, es la fuerza del deseo de hacer bien al otro. Es el principio de benevolencia y generosidad que tanto nos caracteriza como seres humanos y que hoy por hoy sabemos que es innato al principio de subsistencia.

Hablar de niñez con amor es hablar de liberarnos y de volar con sentido.

 

Ise Altamirano

 

Construyendo alternativas!

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