La escucha en el abrazo, es la autoridad que transforma


La relación con las cosas y el espacio también es la relación consigo mismo

Los padres pasan el 80% del tiempo junto a su bebé de un año o menos jugando. A partir de esta edad y sobre todo de los dos años (los terribles dos años), lo pasarán poniendo normas y discutiendo.

La primera etapa vital para el bebé es la del aprendizaje emocional y regulación con los cuidadores, a partir de ese momento comienza la exploración del mundo. Coincidiendo con la posibilidad de caminar.

El niño cuando empieza a caminar quiere explorar el mundo y conocer los límites, empezará a ver si el mundo es confiable o peligroso. Para esto necesita dos elementos según Bowlby, el padre del apego. Una "base segura" y "un refugio seguro"

- Base segura: es una persona que de confianza y aliente la exploración. Si la madre o el padre tienen miedo, el niño sentirá miedo (no olvidemos que el niño en estas edades interpreta la realidad todavía por la mente de los padres). Si esta seguridad no existe, el cerebro del niño no producirá dopamina y sensación de autoconfianza.

- Refugio seguro: Significa que en caso de problemas, miedos o ansiedad, el niño puede confiar que los cuidadores estarán disponibles. Si puede sentir que habrá una respuesta positiva al acercarse a ellos.

Estos dos conceptos tienen relación con los tipos de apego. Los niños que no tienen una base segura serán de tipo ansioso, al tener miedo de explorar. Los que no tienen un refugio seguro serán evitativos, puesto que no confiarán en los padres en caso de que necesiten regularse.

Por tanto, con niños que empiezan a caminar y a explorar hay que potenciar que busquen y conozcan por si mismos, haciéndoles ver cuales son los límites y los peligros. Y en el caso de que se active el "apego", (búsqueda de protección) estar disponibles para calmar y regular.

Imaginemos un niño de un año que se cae al aprender a andar, y los padres para que no se haga daño le ponen un andador. Pero el niño no aprende a andar sin él, y con cuatro años irá al colegio con el andador, y a la secundaria y a la universidad. Nunca le dieron la oportunidad de aprender a andar por si mismo. Pues lo mismo les ocurre a niños sobreprotegidos a los que nunca se les dió la oportunidad de explorar y equivocarse.

Pero si obligamos al niño a andar y se cae y no lo consolamos y animamos a seguir explorando, sentirá que no puede contar con nadie. La sensación será de soledad y que el mundo es peligroso.

 

Distintos modos de llegar a un mismo sitio.

Manuel Hernández 

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