La Disciplina positiva es suficiente para formar buenos seres humanos?

Los padres y educadores somos los guías que acompañan al niño a hallar el resultado más adecuado para el desarrollo.
Los padres y educadores somos los guías que acompañan al niño a hallar el resultado más adecuado para el desarrollo.
INFANCIA + SALUD RELACIONAL
 
La formación emocional y relacional infantil se encuentra vinculada al desarrollo moral. Promover la formación infantil va mucho más allá de simplemente ayudarlos a autorregularse, a ser asertivos cuando expresen aquello que les desagrada o incluso más que ser sensibles a las necesidades de los otros.
 
El desarrollo moral es el ápice desde el cual se dan los otros espacios de desarrollo interno ya que este va de la mano con el desarrollo cognitivo -pensamiento- y por ello la participación de los contextos y adultos que guían es de vital importancia.
 
Piaget sugirió dos tipos de pensamiento moral predominantes a lo largo del desarrollo del ser humano:
  • Moralidad heterónoma de los 5 a los 9 años (viene del exterior)
  • Moralidad autónoma a partir de los 10 años (viene del interior)
 
De los 5 a los 9 años es heterónoma: se conoce también como etapa de realismo moral y es durante esta etapa que la moralidad es planteada desde el exterior. Los niños durante este tiempo consideran que la moralidad obedece las reglas y leyes de otras personas, las cuales no se pueden cambiar. Aceptan que todas las reglas son creadas por una figura de autoridad, como por ejemplo, padres, maestros, Dios, y que infringir las reglas dará lugar a un castigo inmediato y "severo" es decir, un castigo de acuerdo a un justicia inmanente ya que consideran que las reglas son inmutables y jamás podrán cambiarse. Durante este tiempo categorizan como Malo aquello que es observablemente malo -que ha causado un daño- pero no se centran en las intenciones o razones que motivaron dicha conducta, por tanto una conducta accidental que generó daño es considerada más lasciva que una conducta no tan dañina pero con intencionalidad.
Espera una próxima entrega sobre el desarrollo moral y su relación con la socialización!
Juntos Construyendo Alternativas!
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La relación con las cosas y el espacio también es la relación consigo mismo

Los padres pasan el 80% del tiempo junto a su bebé de un año o menos jugando. A partir de esta edad y sobre todo de los dos años (los terribles dos años), lo pasarán poniendo normas y discutiendo.

La primera etapa vital para el bebé es la del aprendizaje emocional y regulación con los cuidadores, a partir de ese momento comienza la exploración del mundo. Coincidiendo con la posibilidad de caminar.

El niño cuando empieza a caminar quiere explorar el mundo y conocer los límites, empezará a ver si el mundo es confiable o peligroso. Para esto necesita dos elementos según Bowlby, el padre del apego. Una "base segura" y "un refugio seguro"

- Base segura: es una persona que de confianza y aliente la exploración. Si la madre o el padre tienen miedo, el niño sentirá miedo (no olvidemos que el niño en estas edades interpreta la realidad todavía por la mente de los padres). Si esta seguridad no existe, el cerebro del niño no producirá dopamina y sensación de autoconfianza.

- Refugio seguro: Significa que en caso de problemas, miedos o ansiedad, el niño puede confiar que los cuidadores estarán disponibles. Si puede sentir que habrá una respuesta positiva al acercarse a ellos.

Estos dos conceptos tienen relación con los tipos de apego. Los niños que no tienen una base segura serán de tipo ansioso, al tener miedo de explorar. Los que no tienen un refugio seguro serán evitativos, puesto que no confiarán en los padres en caso de que necesiten regularse.

Por tanto, con niños que empiezan a caminar y a explorar hay que potenciar que busquen y conozcan por si mismos, haciéndoles ver cuales son los límites y los peligros. Y en el caso de que se active el "apego", (búsqueda de protección) estar disponibles para calmar y regular.

Imaginemos un niño de un año que se cae al aprender a andar, y los padres para que no se haga daño le ponen un andador. Pero el niño no aprende a andar sin él, y con cuatro años irá al colegio con el andador, y a la secundaria y a la universidad. Nunca le dieron la oportunidad de aprender a andar por si mismo. Pues lo mismo les ocurre a niños sobreprotegidos a los que nunca se les dió la oportunidad de explorar y equivocarse.

Pero si obligamos al niño a andar y se cae y no lo consolamos y animamos a seguir explorando, sentirá que no puede contar con nadie. La sensación será de soledad y que el mundo es peligroso.

 

Distintos modos de llegar a un mismo sitio.

Manuel Hernández 

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Hablar de niñez con amor

Hablar de niñez con amor es hablar de adultos que sanan en el trayecto de ser padres y que van conociendo cuáles son las áreas que debe mejorar para dar lo mejor de sí a sus hijos. Adultos que también fueron niños que alguna vez no se sintieron tan amados y que llevan consigo la mochila de la duda ante el amor que el mundo le puede ofrecer. Adultos que desconfían en las relaciones de afecto porque han aprendido que para poder tener amor hay que “ganárselo”.

 

Hablar de una cultura de buenos tratos entre las personas es hablar también de cómo aprendemos a expresar con humildad que nos confundimos como personas y que por ello podemos rectificar el camino. Es hablar de reescribir la autoridad y saber que esta se otorga y no se impone. Es hablar de cómo nosotros estamos disponibles para poder ser solidarios y empáticos con las necesidades de nuestros niños modelando de esta manera el cómo poder hacer contacto emocional con los otros.

 

El tuétano del ser humano es el corazón, el afecto y su manera de escribirse desde la piel ya que finalmente ha sido el primer lenguaje con el que nos hemos encontrado a partir del nacimiento biológicamente hablando.

Nuestra piel garba de manera íntima aquellas primeras memorias, y hoy sabemos gracias a la investigación, que dichas memorias marcan la forma de establecer nuestras aproximaciones. Niñez no es destino pero adultez sí es posibilidad de hacer cambios y curar aquello que cuando niños nos dolió.

 

El camino de la libertad afectiva está cerca de nosotros, nuestros niños nos la marcan porque son ellos los que nos invitan –por amor y motivación de especie para poder heredar más salud- a repensarnos y reescribirnos ya que desde nuestra naturaleza animal sabemos que dependen de nosotros. El pensamiento intuitivo nos lleva  saber que debemos trascender nosotros para que ellos también así lo hagan.

 

Es más fuerte que nuestra razón, es la fuerza del deseo de hacer bien al otro. Es el principio de benevolencia y generosidad que tanto nos caracteriza como seres humanos y que hoy por hoy sabemos que es innato al principio de subsistencia.

Hablar de niñez con amor es hablar de liberarnos y de volar con sentido.

 

Ise Altamirano

 

Construyendo alternativas!

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